miércoles, 17 de octubre de 2012

Cómo preparar una exposición


Una vez tengáis el texto elaborado, tenéis que prepararos la exposición oral.
Os dejo una series de consejos últiles. Espero que os sean de gran ayuda.

  • Practicar la exposición de pie.
  • Hablar más alto de lo que es habitual.
  • Utilizar un lenguaje simple y natural, como si de una conversación se tratara.
  • No hay que memorizar el texto, el auditorio se daría cuenta de ello y se corre el riesgo de tener un fallo de memoria durante la exposición.
  • Anotar el momento en que se inicia la exposición y el momento en que ésta termina para contolar el tiempo.
  • Conviene, también, realizar un ensayo con "público", con personas de confianza que puedan ayudar a corregir errores.



    Para evaluaros, seguiré la siguiente plantilla:

    lunes, 9 de abril de 2012

    El príncipe destronado



    La originalidad de esta novela corta de Miguel Delibes estriba en el reducido marco que el autor se ha impuesto, no sólo en los límites cronológicos -la obra se desarrolla a lo largo de unas horas de un día de diciembre-, sino al tener la valentía de centrar el peso de la anécdota sobre un niño de tres años. Los conflictos entre los adultos, los barruntos dramáticos que se apuntan sólo valen en cuanto rozan la psicología de Quico, el pequeño protagonista. Se trata, pues, de una tentativa de aproximación al mundo de la primera infancia, ese mundo inefable y sepultado en el fondo de los tiempos y que a veces parece aflorar, para esfumarse de nuevo al conjuro de un sabor, un aroma o una canción. Por la sencillez y sensibilidad con que han sido descritos, algunos personajes de esta obra quedarán como antológicos dentro de los tratados por Miguel Delibes.

    El príncipe destronado es la historia de un niño, Quico, que va a cumplir cuatro años. A Quico le pasa algo importante, le ha nacido una hermanita, Cris, que lo ha relegado a un segundo plano. Ahora, ya no es el rey de la casa; ahora, es el príncipe destronado. A lo largo de un día, desde que se levanta dando gritos hasta que cae rendido por la noche, asistimos a sus andanzas, vislumbramos sus secretos y conocemos sus angustias. Detrás del niño, tan admirablemente recreado, vemos el mundo familiar, los otros hermanos, el padre y la madre, las criadas, la ciudad, la historia, el mundo. Cuando el libro acaba uno quisiera seguir con Quico y su familia al día siguiente porque, aunque no haya ocurrido nada extraordinario, todo ha sido fascinante. A través del fino cristal que es el alma de Quico, Delibes nos deja esta novela extraordinaria sobre el misterio opaco de la infancia. Pero eso no es todo, también consigue que, de pronto, en algún rasgo de Quico, en algún gesto, en alguna palabra, reconozcamos con sonrisa cómplice, otra infancia, la nuestra.