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sábado, 26 de marzo de 2011

HOT WHEELS

Muy buenas, lujoso coche.


Te escribo este e-mail de GPS para decirte: ¡no te aguanto más!

Soy un pobre coche, un Renault Megáne, que comparado contigo, un Ferrari, no soy nada.
Cuando voy por la carretera, siempre me adelantas y tus amigos se rien de mi. Tampoco puedo ligar con una preciosa LIMUSINA porque siempre te siguen a tí. Además tú llevas gasolina super y yo me tengo que conformar con la normal. Incluso un día casi haces que me empotre contra un muro de un garaje por culpa de tu brillante carrocería. Finalmente decirte que no te hagas tanto el chulo porque lleves unas llantas "Geovana".
Por eso te odio tanto. Si fuera un Lamborghini ya verías tú.


Un odioso frenazo.

Renault Megáne


RESPUESTA DE FERRARI


Hola, querido Renault o como te llames.

Respondo a tu graciosa carta con mi GPS de último modelo. Por cierto, quería comentarte  que, más que ofenderme, tu carta me hizo reír a mí y a las preciosas LIMUSINAS que están detrás de mí todo el rato.  

Voy a ir al grano, ya que no tengo mucho tiempo para chorradas. Cada coche nace tal y como quiere el ingeniero que lo ha diseñado, y siempre hay distintas clases: unas más modernas y otras, ¿cómo decirlo? ah, sí, más cutres y vulgares.
Así, si un coche es de calidad necesita gasolina de calidad, también necesito que cada día me laven y enceren, para así sacarle brillo a mi carrocería, porque pertenezco a una casa rica y tenemos que marcar estilo para dar un poco de envidia, así que me alegro de haberte producido ese sentimiento.
Por otro lado, las llantas que llevo, me dan exactamente igual, con una carrocería como la mía, ¿te crees que alguien se fija en las llantas, que están tocando al suelo?, no perdona, eso solo lo ven los rastreros.

Como ya te he dicho cada uno es como es, y al que no le guste ¡que se aguante! Además no creo que ningún otro coche me pueda superar, ya sea un Lamborghini u otro, porque ¿qué?, ¿qué me haría?
No le tengo miedo a nadie ni a nada, ni menos a ti, para que lo sepas.


Del Ferrari que tú nunca serás.

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